Monseñor Piris, Obispo de Lerida, es un Ladron
sábado, 22 de octubre de 2011
Visita Cultural Al Museo Diocesano de Zaragoza
martes, 27 de septiembre de 2011
El Condado de Barcelona, por la Historiadora Marisa Azuara
Al final, la verdad sólo tiene un camino y pruebas cantan. No es justo que cambien y minimicen la gran historia del pueblo aragonés, pero quizá es menos justo aún que oculten la gran historia del pueblo catalán. Ni aragoneses ni catalanes merecemos tamaña felonía. Así que a cada uno lo suyo, pero jugando limpio y con los datos encima de la mesa. Aquí va el complemento al primer capítulo del Reino de Aragón, cuando todavía no compartíamos rey. Advierto, eso sí, que lo verdaderamente fuerte vendrá en el siguiente capítulo. En él se hablará de cómo se constituyó la Corona de Aragón y qué papel tenía cada estado en la misma.
jueves, 14 de octubre de 2010
Títulos reales
En 1351 el rey Pedro IV de Aragón nombró a su heredero y le otorgó el título de Duque de Gerona, el cual abarcaba territorios de los condados de Gerona, Besalú, Ampurias y Osona. Juan I de Aragón, hijo de Pedro IV, tuvo a su vez un hijo, Jaime, al que concedieron el título de Delfín de Gerona. En 1416, el rey Fernando I de Antequera consideró que el título de duque era insuficiente, y lo enalteció erigiéndolo en Principado.
Alfonso V de Aragón
El primer Príncipe de Gerona fue el futuro Alfonso V de Aragón, por ser el heredero de la Corona de Aragón, quedando el título ligado a la condición de heredero de la Corona de Aragón, y luego, con los Austria, a la de España. Alfonso V fue el único que asumió el título, en una ceremonia oficial celebrada en Zaragoza.
miércoles, 5 de mayo de 2010
martes, 27 de abril de 2010
Miguel Pellicer y el milagro de Calanda La Iglesia reconoce el hecho como "milagro" el día 27 de abril de 1641.
Miguel Pellicer y el milagro de Calanda
La Iglesia reconoce el hecho como "milagro" el día 27 de abril de 1641.
En 1640, tiene lugar un hecho muy significativo que marcará profunda huella en la vida religiosa de Calanda.
Miguel Pellicer Blasco, un vecino que sufrió un accidente laboral al que tuvieron que cortarle una pierna en el Hospital de Gracia de Zaragoza, decide regresar a Calanda.
En la noche del 29 de marzo de 1640, cuando sus padres antes de acostarse entran al aposento de su hijo, ven como por debajo de la manta aparecen dos piernas.
Alborozados despiertan a Miguel que a duras penas puede caminar.
Conocedor el pueblo del portentosos suceso acuden a la casa de Pellicer y la autoridad eclesiástica, alarmada por el suceso, decide iniciar un proceso.
Acta notarial del milagro
El día 2 de abril, cinco días después del supuesto milagro, concretamente el Lunes Santo, D. Miguel Andreu, notario de Mazaleón, levanta acta notarial de "tan impresionante hecho". El original de esta Acta Notarial, con todo el protocolo del año 1640, se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Zaragoza.
El 25 de abril, Miguel Juan y sus padres llegan a Zaragoza para dar gracias a la Virgen del Pilar. El Cabildo de Zaragoza remitió al Conde-Duque de Olivares la información del hecho para que, a su vez, la pusiera en conocimiento del Rey Felipe IV.
Declaran en dicho proceso: Facultativos y sanitarios (5 personas), entre ellos el cirujano que le amputó la pierna, familiares y vecinos (5 personas), autoridades locales (4 personas), autoridades eclesiásticas (4 personas), personajes diversos (6 personas, destacando a dos mesoneros de Samper de Calanda y de Zaragoza).
La Iglesia reconoce el hecho como "milagro" el día 27 de abril de 1641.
El 14 de Junio de 1641, Miguel Juan retorna a su comarca bajoaragonesa. En el otoño de este mismo año viaja a Madrid para ser presentado al Rey Felipe IV, el cual, como es sabido, tiene la deferencia de besarle la pierna. Posteriormente queda desligado de la tutela del Cabildo del Pilar, y viaja a Valencia. Posteriormente regresa a Calanda.
A finales del siglo XVII comienza la construcción en Calanda de un templo, el denominado Templo del Pilar, ubicado en la casa de Miguel Pellicer y dedicado a la Vírgen del Pilar, a quien se le atribuye el milagro. Donde antes se ubicaba la habitación de Pellicer, en la actualidad hay una capilla en honor al milagro.
Fuente: es.wikipedia.org
viernes, 18 de diciembre de 2009
Introduccion a la Historia del reino de Aragón
Introducción a la historia del Reino de Aragón
Nacimiento de Aragón
A raíz de la expedición de Carlomagno del 778, el rey franco habría creado un condado en torno a Jaca, poniendo al frente a Oriol, que estaría vinculado a la casa de los condes de Periguéaux. A la muerte de Oriol, las autoridades carolingias nombraron a Aznar Galíndez como sucesor del anterior, personaje que, contestado, acabaría siendo expulsado del condado, siendo resarcido con los condados de Urgel y Cerdaña.
No mucho tiempo después, su hijo, Galindo Aznárez, recuperó un condado, el de Jaca, que será origen del condado de Aragón.
La oposición a Aznar Galíndez que, en realidad, era oposición al poder carolingio, estuvo liderada por Galindo Belascótenes, que dominaba en los valles de Salazar y el Roncal. Sin embargo, Será con Aznar II (864 - 893), cuando Aragón y Navarra comienzan a establecer estrechas relaciones - a través del matrimonio entre éste y Oneca, hija de García Iñiguez de Navarra - que acabarán vinculando ambas formaciones políticas. Pero será por el matrimonio entre su nieta, Andregoto Galíndez, con García I Sánchez de Navarra, cuando el condado aragonés acabe quedando vinculado al reino de Pamplona.
Durante este período, destacará Sancho III el Mayor de Navarra, que incorpora Sobrarbe y Ribagorza y desarrolla una activa política en León y en Castilla. Paradójicamente, a su muerte en 1035, dividirá sus distintas posesiones entre sus hijos García III Sánchez (Navarra), Fernando I (conde de Castilla), Gonzalo (conde de Sobrarbe y Ribagorza) y Ramiro I al que se adjudica Aragón.
Ramiro I, que aparecerá en ciertos documentos nombrado como rey, incorporará pronto los condados de Sobrarbe y Ribagorza, tras la muerte de su titular, Gonzalo, consolidando, en consecuencia, dicho principado. Como su padre, Ramiro orientó su política al norte de los Pirineos, como demuestra su matrimonio con Emersinda de Bigorre. Así mismo, Ramiro I Sánchez apoyará las reformas eclesiásticas promovidas por Roma, favoreciendo así el apoyo ideológico y político del Papado, cosa lógica si tenemos en cuenta que era de origen bastardo y que su posición podía ser contestada. Por su parte, estimuló la repoblación y, muy especialmente, la ocupación de grandes burgos en detrimento del hábitat disperso, lo que supuso un estímulo a su vez para el comercio, contribuyendo a consolidar el tramo aragonés del Camino de Santiago.
Aunque, tras el asesinato de Sancho IV Garcés, el hijo de Ramiro I, Sancho Ramírez, se hizo con Pamplona y aunque, muy interesados en el lado septentrional de los Pirineos, el rey aragonés logró someter a vasallaje a Bigorre, Béarn, además de Urgel y Pallars, el desmoronamiento del régimen de Almanzor y la fragmentación de al-Andalus en diversas taifas, llevó a los reyes aragoneses a poner su atención en el Ebro. Sin embargo, fue el castellano Fernando I - rey también de León- el que logró someter Zaragoza a vasallaje: La antigua capital de la Marca Superior debía pagar tributos, pero a cambio, Castilla se comprometía a salvaguardar su integridad territorial y al titular de dicha taifa. Aragón quedaba, pues, bloqueado en su avance hacia el Sur. De hecho, Ramiro I morirá a manos del castellano, tras intentar tomar Graus (1063). Es entonces, cuando la favorable actitud del monarca aragonés para con el Papado, dio sus frutos, dado que el sucesor de Ramiro I, Sancho Ramírez, acudió al Papa Alejandro II a fin de que convocara una cruzada contra Barbastro. De ese modo, lograba neutralizar a los castellanos, los cuales no se atreverían a intervenir contra un ejército cruzado para defender, además, una ciudad de agarenos.
Así, un ejército formado por aragoneses, pero también por caballeros venidos de Francia e Italia, entre los que destacaban personajes como Guillermo de Poitiers, duque de Aquitania, o el urgelitano Armengol III, vencían la resistencia de Barbastro (agosto de 1064), si bien para perder el enclave no mucho después, en abril de 1065 a manos de un ejército formado por contingentes de las taifa de Sevilla y la de Zaragoza.
Por su parte, aunque las tropas castellanas se abstuvieron de intervenir, resulta significativo que el Cid, después de ser rechazados sus servicios en Barcelona, no se dirigiera a otro lugar que Zaragoza, manteniendo así la política castellana de defensa de la taifa frente a las presiones aragonesas. De hecho, en 1067 estalla la conocida como Guerra de los Tres Sanchos, que enfrenta a Sancho IV de Navarra y Sancho Ramírez de Aragón, con Sancho II de Castilla a propósito del protectorado ejercido por éste sobre Zaragoza, protectorado que implicaba bloquear el impulso reconquistador de navarros y aragoneses.
Por su parte, ante la toma de Graus y Eyerbe por parte de Aragón (1084), Alfonso VI, consideró que era preciso asegurar el control castellano de manera efectiva, procediendo a conquistarla. Sin embargo, este proyecto, alertó a otros príncipes de taifas - poco antes había tomado la taifa de Toledo -, que no veían en esta acción una competencia entre reinos cristianos, sino a un poderoso príncipe cristiano que parecía decidido a restaurar el reino visigodo, a completar la reconquista, una vez había tomado la que fuera capital de dicho reino, con toda la carga simbólica que esto tenía para los cristianos peninsulares.
La llegada de los almorávides, a instancias de algunos reyezuelos taifas, y la amenaza que estos suponían, contribuyeron a que castellanos, zaragozanos y aragoneses aparcaran sus diferencias, a fin de evitar ser absorbidos por los africanos. A la par que sucedía esto, Rodrigo Díaz de Vivar tomaba posesión de Valencia, desvinculándose de la taifa de Zaragoza y, en consecuencia, de su defensa. Como Valencia no suponía ni un obstáculo ni una amenaza para Aragón, pero sí que lo suponía el condado de Barcelona, los intereses de Aragón y castellano acabaron convergiendo, mientras que Barcelona y Alfonso VI se acercaban frente a la amenaza cidiano-aragonesa: Es significativo que, cuando Pedro I de Aragón, puso Huesca bajo asedio (1094), el rey castellano enviara en la defensa de la protegida taifa al conde de Nájera, García Ordóñez, el más encarnizado adversario de Rodrigo Díaz de Vivar.
Sin embargo, Pedro I y su hijo Alfonso, que sería conocido como el Batallador, lograrían derrotar a las fuerzas castellano-zaragozanas, haciéndose con el enclave pirenaico que abría al reino aragonés a la fértil llanura y al Ebro.
Expansión de Aragón con Alfonso I el Batallador
Precisamente, sería Alfonso I el Batallador, hijo del conquistador de Huesca, el que daría un impulso fundamental al proceso reconquistador aragonés. Tras el frustrante y tormentoso intento de controlar el reino castellano-leonés, y de hacerse con las comarcas más orientales del reino - remitimos al lector al artículo relativo a Alfonso VII -, el Batallador fijará su atención en la conquista de Zaragoza, proyecto facilitado por la creciente debilidad del poder almorávide. Tras un largo y duro asedio, Zaragoza finalmente en manos aragonesas en diciembre de 1118. A fin de asegurar la comarca, el aragonés, procedió a conquistar las ricas riberas del Ebro y el Jalón, tomando a continuación de Zaragoza, enclaves como Tudela (1119), Calatayud (1120) o Tarazona (1124). Además de esta operación, se imponía urgentemente repoblar el territorio conquistado con cristianos, dado que se temía que una población musulmana refractaria, se convirtiera en foco de constante rebeldía y agitación.
En este sentido, la opresiva actitud de los almorávides para con los cristianos andalusíes - además de para los judíos -, facilitaría los proyectos del monarca aragonés: Los mozárabes granadinos habían pedido ayuda al Batallador, para que viniera a restaurar la taifa de Granada, de los cuales se esperaba a cambio, mayor tolerancia respecto a la comunidad cristiana.
Si bien, a Alfonso I le resultó imposible hacerse con la ciudad, aprovechó para llevar a Zaragoza y su alfoz a centenares de familias cristianas mozárabes que, hasta ese momento, vivían en el campo granadino sometidas previsiblemente a una dramática presión: Se calcula que en el éxodo participaron unas catorce mil personas. Por su parte, los que se quedaron, lejos de ser tratados con magnanimidad por las autoridades almorávides, serían deportados forzosamente al Norte de África, lo que ha llevado a un conocido especialista a afirmar que es en este momento cuando "el mozarabismo, como fenómeno social, desapareció".
Además de mozárabes, los monarcas aragoneses estimularon la instalación de 'francos', es decir, de gentes provenientes del otro lado del Pirineo, grupo de población que jugará un importante papel en la dinamización artesanal, comercial y cultural de Zaragoza.
Alfonso I el Batallador resulta, pues, fundamental para la expansión, consolidación y fortalecimiento del reino aragonés, pero será con su sucesor, Ramiro II el Monje, cuando Aragón entre en una nueva fase, al vincularse con el condado de Barcelona.
El polémico testamento del Batallador - por el que deja el reino a las Órdenes Militares - será vehementemente contestado por la nobleza aragonesa, la cual resolverá llamar al hermano del rey, Ramiro, que había profesado como monje en el monasterio de Saint Pons de Thomières - de lo cual recibe su sobrenombre - y era obispo de Barbastro en el momento de su proclamación a fin de que ocupara el trono, evitando así, tanto la ejecución del testamento, como una grave crisis dinástica.
Resuelta la misma, con el nacimiento de Petronila, hija de Ramiro II e Inés de Poitiers, se vislumbraba una nueva tensión entre príncipes cristianos: Y es que, la conquista de Zaragoza y el avance sobre distintas comarcas en torno al Ebro, generaron gran inquietud entre los barceloneses, que también aspiraban a asegurar su posición al sur del Ebro y la costa mediterránea: Aunque Ramón Berenguer III ayudó al Batallador en su campaña contra Zaragoza, se aseguró de incluir a Lérida en la órbita catalana para dejar bien definidas las líneas de expansión que correspondían a unos y otros. Sin embargo, el aragonés entendía que esta plaza, al formar parte de la taifa de Zaragoza, le correspondía a él, por lo que puso Lérida bajo asedio. Ambos príncipes cristianos quedarían frustrados en sus expectativas cuando los almorávides ocuparon la plaza, pero este hecho anunciaba serios conflictos.
Quizás, conscientes de que la competencia sólo beneficiaba a terceros, en especial a los musulmanes, aragoneses y barceloneses se dispusieron a cooperar, empezando por fijar las respectivas líneas de expansión, lo cual se materializó en el encuentro celebrado en Calasanz en 1126. Por su parte, el acuerdo de Támara, entre Alfonso I de Aragón y Alfonso VII de Castilla, por el que el primero restituía al segundo una serie de comarcas castellanas al hijo de Urraca y Enrique de Borgoña, empujaba a Aragón hacia el Este, mucho más cuando, a la muerte del Batallador, Navarra logra desvincularse del reino aragonés.
Teniendo todas estas circunstancias en cuenta, no es extraño, pues, que el sucesor de Alfonso I el Batallador, Ramiro el Monje, se inclinara por casar a su hija Petronila con el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV; El hijo que naciera de ambos, se convertiría en titular del reino de Aragón y el condado de Barcelona, lo que ocurrió, efectivamente, en la persona de Pedro II: nace así una nueva formación política, la Corona de Aragón.
(Autor del artículo/colaborador de ARTEGUIAS:Jorge Martín Quintana)
lunes, 23 de noviembre de 2009
HISTORIA DEL REINO DE ARAGÓN
En la primavera del año 714 y como parte del proceso de expansión del Islam, contingentes árabes y bereberes se lanzaron a la conquista del Valle del Ebro, que ocuparon rápidamente y no abandonaron hasta cuatro siglos más tarde.
Considerada como una zona fronteriza, el conjunto de tierras del valle medio del Ebro pertenecía a la Marca Superior o Marca Extrema….
Autor: Anonimo
viernes, 11 de septiembre de 2009
6 grandes “mentirijillas” del nacionalismo catalán.
Estas elucubraciones y patrañas repetidas centenares de miles de veces en la tele, en la prensa y en todos los demás medios, a todas horas, con motivo y sin él, se han convertido en pseudo-verdades que han acabado por creérselas los propios inventores de la fábula. Y proceden en consecuencia.
Su fe absoluta en la existencia de una nación catalana con vida propia autónoma e independiente del resto de los pueblos que integran España en una sola e indivisible nación.
Mentirijillas estas, que muchos nacionalistas ya saben que lo son; pero las divulgan a diestro y siniestro, en un intento de que de tanto repetirlas se puedan asimilar como verdades (y ya decía Miguel de Cervantes Saavedra, “la falsedad tiene alas y vuela, y la verdad la sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde”).
Otros muchos (nacionalistas o no) no tienen ni idea de la verdad (aún), pero pobres de espíritu ellos, el solo hecho de creerlo a pies juntillas, parece darles ese respiro de creerse miembros de “una casta DIFERENTE”, merecedora de prebendas. ¡Cuánta ignominia!
I)- EL IDIOMA CATALAN ES MAS ANTIGUO QUE EL ESPAÑOL.
Falso.
Los aportes prerromanos son los correspondientes a la lengua española anteriores al siglo III adC: Los pueblos primitivos que vivían en la Península Ibérica y que sólo en parte los conocemos (íberos, celtas, vascos) y los que comerciaban con esta (fenicios, cartagineses y griegos).
El castellano en realidad nace en el norte, en lo que hoy es Cantabria.
El gallego-portugués es la lengua de la poesía lírica más antigua de la península.
Los primeros textos, quizás, que se conservan en castellano datan del siglo XI, son las Glosas Emilianenses y Silenses. (El primer texto conocido en catalán son las Homilías de Organyà (s. XII)
En el siglo XV se publica la primera gramática, "La Gramática" de Nebrija. (La primera gramática catalana data de 1918 y fue escrita por Pompeu Fabra)
II)- EN EL TRATADO DE CASPE DE 28 DE JULIO 1412, CASTILLA SE APROPIO DE SU “REINO...”
Falso. ...(Y reino que por cierto, no existió como catalán, jamás).
Prat de la Riba presentaba el acontecimiento como "la entronización de la dinastía castellana en la confederación catalano-aragonesa" mediante la "violación de las sagradas costumbres que regulaban la sucesión a la Corona" (entendía él de la doctrina catalanista...), como si hubiera sido una imposición castellana en vez de una decisión de las Cortes de la Corona de Aragón.
La sentencia de Caspe es la culminación de un proceso que dura tres años. Comienza con la muerte del infante Martín el Joven en Sicilia y pasa por los intentos del rey Martín I de resolver el vacío sucesorio, primero contrayendo un nuevo y apresurado matrimonio y luego, ante la imposibilidad de engendrar un heredero, reclamando a los parlamentos de los reinos de la Corona para que nombrara representantes expertos en derecho, que reunidos decidieran cuál de sus parientes tenía prioridad legal para ocupar el trono.
Los cinco candidatos eran: Jaime conde de Urgel, Luis de Anjou, Alfonso de Gandía, Fernando de Trastámara y Federico de Luna, hijo natural de Martín el Joven.
La concordia supone una aplicación práctica de la idea inicial lanzada por Martín el Humano. Toda la evolución de la normativa, a lo largo de muchos meses de negociaciones, ha sido dirigida por los aragoneses, e incluso en el tramo final, la elección de los nueve representantes, tuvo que ser el parlamento aragonés el que tomara la iniciativa. Los desacuerdos catalanes, que nombraron a 24 comisionados y estos presentaron 6 listas diferentes de 9 miembros (es decir, cuatro defendían cada lista), hizo que finalmente se aprobara la presentada por Aragón. De esta manera, a finales del mes de marzo se formó el equipo de los nueve compromisarios:
Por Aragón:
-Domingo Ram, obispo de Huesca, letrado de prestigio, cabeza del estament eclesiástico tras la muerte del arzobispo de Zaragoza. Hombre de Benedicto XIII (el Papa Luna, nacido en Illueca, Zaragoza).
-Francisco de Aranda. antiguo consejero de Pedro IV, Juan I y Martín I, aunque ahora estaba retirado en la Cartuja de Portaceli. Hombre de Benedicto XIII.
- Berenguer de Bardají, ribagorzano, letrado general del parlamento aragonés, perfecto conocedor del derecho y partidario acérrimo de la sucesión sin violencia.
Por Cataluña:
-Pedro de Çagarriga, arzobispo de Tarragona, doctor en derecho civil y canónico, presidente del estamento eclesiástico del parlamento catalán.
-Guillém de Vallseca, letrado general del parlamento de Tortosa, conocedor del derecho catalán; participó poco en los debates por su edad y achaques.
- Bernardo de Gualbes, representante de la burguesía barcelonesa, síndico y conseller de la ciudad, sabio en derecho, hombre muy ligado al mundo de las finanzas. Había actuado como embajador de Benedicto XIII en el concilio de Pisa de 1409.
Por Valencia:
- Bonifacio Ferrer, prior de la Cartuja de Portaceli, experto en derecho, hermano de Vicente Ferrer. Partidario fiel de Benedicto XIII.
- Vicente Ferrer, por su fama y virtudes era considerado como una suprema garantía de justicia y acierto en la resolución del pleito sucesorio. Tenía relaciones muy directas con Benedicto XIII.
-Giner Rabaça, caballero y doctor en leyes, había sido consejero de Pedro IV. Tras ser considerado inapto por padecer enajenación mental, fue sustituido por Pedro Beltrán, ciudadano de valencia, sabio en derecho.
Estos nueve hombres, que se comprometieron a ser justos y no dejarse llevar por sus simpatías personales, se reunieron en Caspe y a partir del 17 de abril se estudiaron los argumentos y escucharon las declaraciones de cada uno de los candidatos; analizaron la documentación antigua y los derechos de los territorios de la Corona, hasta llegar el 28 de julio, en que Vicente Ferrer dio lectura pública del fallo, al que se llegaba por voluntad de seis de los compromisarios: los tres aragoneses, los dos hermanos Ferrer por Valencia y Bernardo de Gualbes por Cataluña. (O sea, seis a tres, a esto en mi pueblo, se le llama democracia-y mayoría absoluta-.)
Así fue, pues, como un infante castellano, Fernando de Trastámara, alcanza la más alta potestad de la Corona de Aragón. No fueron sino los cimientos de lo que poco más tarde se consolidaría con el matrimonio de Fernando el Católico, nieto de infante castellano, e Isabel la Católica.
Así fue, sin ningún tipo de guerra ni invasión, como un rey castellano comienza a gobernar en Aragón, Cataluña y Valencia. De una manera exquisitamente diplomática, justa y respetable: reuniendo a los más sabios de cada reino en ese castillo caspolino defendido con estandartes cuatribarrados, y en democrática votación.
III)- CATALUÑA FUE REINO INDEPENDIENTE Y HOY ES NACIÓN.
Falso.
1ª.- Cataluña no cumple plenamente ninguna de las condiciones esenciales requeridas para poder ser considerada una nación según el concepto actual de dicha palabra.
2ª El pueblo catalán no tuvo ni tiene conciencia generalizada de su nacionalidad. Lo demuestra la Historia y, actualmente, lo demuestra el hecho de que en las elecciones, los partidos nacionalistas obtiene un total de votos insignificante en España, frente al de los sufragios no independentistas. (Ni siquiera dentro de la Comunidad Autónoma Catalana, serían mayoría en votar la independencia-y cabe recordar que no es Cataluña donde se decidiría la independencia; sino el conjunto de España, dado que es el pueblo español el que soberanamente estaría capacitado para decidir una hipotética recomposición del Estado, que afectaría a “todos”-a pesar del ingente dispendio económico y adoctrinamiento que lleva a cabo la Generalitat desde hace 30 años).
3º Se criticó mucho aquel "slogan" turístico, "Spain is different". Lo cierto es que el nacionalismo ha logrado que España sea diferente. No sabe claramente qué es España: si una nación federal (con varios estados), una nación de naciones (o regiones), un imperio...
4º La Historia demuestra que Cataluña con sus instituciones medievales, sólo funcionó bien durante la Edad Media. A partir del siglo XVI sus instituciones anacrónicas, caducas y oligárquicas fueron una rémora para la gobernabilidad y el progreso de Cataluña. Libre de sus Instituciones anacrónicas y de la oligarquía aneja a ellas (1714), Cataluña se puso a trabajar y, en menos de medio siglo, alcanzó el primer puesto entre las Regiones de España que parece comienzar a perder con sus despilfarros nacionalistas (ingente dispendio en televisiones públicas, policía propia, embajadas encubiertas, carísima imposición del idioma catalán, generosas subvenciones a organizaciones extremistas nacionalistas-Òmnium- etc. etc.).
5ª Tras siglos de convivencia con lengua, tradiciones, usos y costumbres (dignos del máximo respeto y encomio) se ha formado un pueblo con un carácter definido. Nadie discute que el pueblo catalán puede y debe tener afecto y apego a su pasado, a sus tradiciones, a su lengua, a sus usos y costumbres, a su modo de ser y de sentir (como los demás...). Nadie discute, hoy, que este pueblo puede y debe reclamar una autonomía administrativa. Esto es lo que constituye la doctrina política del "Regionalismo" bien entendido, basado en la "variedad en la unidad", principio que rechaza Prat de la Riba: "La varietat en la unitat no ens servira de res"
Es tan evidente que el catalanismo es fruto de la política que se da el caso de que catalanismo tiene la única acepción de "partido político que aspira a que Cataluña tenga cierta autonomía", mientras que los términos similares, tales como arabismo, anglicismo, italianismo, germanismo, galicismo, helenismo, etc., se refieren tan solo "a giros o modos relacionados con las respectivas lenguas".
De todos modos, hasta el inicio del siglo XX, es más el ruido que las nueces. El catalanismo representaba muy poco. José Pla dejó escrito:
"Els catalanistes eren molt pocs: cuatre gats. En cada comarca hi havia aproximadament un catalanista: era generalment un home distingit que tenía fama de guillat" (J. Pla. "Cambó ", 1928).
"Lengua y nacionalidad son una misma cosa".
La frase es de Prat de la Riba.
Si nos atenemos a este criterio sostenido por Almirall y Prat de la Riba, en el mundo tendrían que existir miles de naciones. Tantos como idiomas. Y, asimismo, los Estados Unidos, Australia, Irlanda, Inglaterra, Canadá serían una sola nación. Toda América del Sur y Centro, Méjico y España seguirían siendo una sola nación...
Cataluña no tuvo nunca autogobierno, ni las Cortes fueron colegisladoras. El sistema de gobierno establecido en la Corona de Aragón por Jaime I perduró, con ligeros retoques, hasta 1714. Su mecanismo lo sintetiza maravillosamente el historiador catalán y maestro de historiadores, Jaime Vicens Vives de este modo:
"En la cima, la monarquía y su corte: la paz, la guerra, la diplomacia, la justicia, la ley y las finanzas generales. Un peldaño más abajo, el gobernador general (llamado primero procurador): el primogénito, encargado de asegurar la justicia y la ley en nombre del monarca en el país donde éste no se hallaba momentáneamente. Más abajo aun, el portavoz del gobernador general, los oficiales encargados de representar al primogénito en la guarda del orden público y la administración de justicia. Y, más abajo, los funcionarios comarcales, veguers, batlles, otros tantos delegado de la procuración suprema regia"
"Este era el aparato del Estado. Al lado, conviviendo con él, aunque no sujeto a él, el aparato pactista de los respectivos territorios: las cortes, los municipios, los gremios, perfilado más adelante con las diputaciones del general"
Las cortes fueron siempre consultivas, con facultad de proponer, no de legislar. La diputación del general (que en nada se parece a la Generalitat) nació para recaudación de tributos y, a partir de 1421, se le encomendó "la custodia y defensa de la estructura constitucional ante cualquier extralimitación del rey y de las autoridades públicas" con la facultad de nombrar un representante cerca de la Corte para reclamar el respeto a la "legalidad", quiere decir, a la legalidad que protegía los derechos de la oligarquía, los fueros pactados con el rey (o chantajeados) no los derechos del pueblo que le tenía sin cuidado a la Oligarquía catalana.
Resumiendo: Nunca hubo autogobierno en Cataluña. La Diputación no tenía más poder ejecutivo que el derivado del cobro de tributos.
En primer lugar, hay que aclarar que del siglo XIV al XIX se llamó nación a docenas de pueblos y regiones de Europa. Ya en su crónica (siglo XIV) Muntaner llama nación a Provenza. Pero olvidan quienes así razonan que la palabra nación no tuvo hasta el siglo XIX el significado que le damos nosotros.
El contenido, el significado, puede variar totalmente con el transcurrir de los años. La palabra "universidad" en la edad media se aplicaba a lo que hoy llamamos "municipio". Retrete, significaba "habitación para retirarse", es decir "alcoba"; hoy significa letrina. "Trabajo", que para nosotros es un empleo, una obra, una ocupación, se llamaba así, a un instrumento de tortura o a un aparato para sujetar las caballerías. "Carrera", era el camino de carros. Y, así, podríamos seguir dando ejemplos.
Noción moderna de "nación" . El derecho político moderno define la nación como:
Una agrupación natural de personas destinadas a una vida común, por la unidad de territorio, de origen, de costumbres y de lengua, sometidos o no, a un mismo gobierno, teniendo conciencia generalizada de esta comunidad. Pero como la definición nos es suficientemente explícita, la misma ciencia política ha fijado los elementos esenciales constitutivos del moderno concepto de nacionalidad.
1º El natural: el territorio.
2º El etnográfico o unidad de raza.
3º El psicológico o comunidad de cultura, religión e idioma.
4º La conciencia nacional, es decir el sentimiento de unidad espiritual, creencia y fe en un común destino que brota de la Historia y es síntesis de todas las influencia antedichas, que se producen espontáneamente por la comunidad de antecedentes políticos, de costumbres y tradiciones y que es la señal inequívoca de haberse formado la unidad nacional. Resumiendo: que espontáneamente se ha producido un cuerpo político separado.
¿Cumple Cataluña esos requisitos?
1º El territorio. ¿Qué territorio? Para unos se trata exclusivamente de Cataluña, para otros de ese invento llamado los "Países Catalanes". Para Prat de la Riba la "vieja etnos ibérica". Desde Murcia hasta Provenza. Lo curioso es que Valencia, Baleares, el Rosellón rechazan ese proyecto colonizador.
2º El etnográfico. No existen caracteres distintivos apreciables en relación al resto de España, ni siquiera al resto de los latinos. Existen ciertas diferencias entre un catalán y un andaluz o un castellano, pero son diferencias de otro tipo, no raciales. Ni siquiera en ese aspecto, el catalán de pura cepa llega a un tanto por ciento mayoritario. No vale la pena entretenerse en la hoy desacreditada frenología que hizo furor en el siglo pasado.
3º El psicológico o comunidad de cultura, religión e idioma.
Nuestra Cultura (con mayúscula es europea, occidental, cristiana, mediterránea, latina e hispana. Las únicas diferencias con los pueblos vecinos, a parte las lingüística, son más bien costumbristas, es decir, folklóricas. No hace falta ni mencionar la religión que es la común de los pueblos y naciones del área.
4º La conciencia nacional.
La comunidad de lengua, costumbres y tradiciones han creado una unidad espiritual, una idiosincrasia catalana. Lo mismo sucede en cualquier comunidad local, comarcal o regional. Pero esa comunidad de lengua, costumbres y tradiciones no ha generado la "creencia y fe en un común destino que brota de la Historia".
"Por otra parte la Historia de Cataluña, no demuestra que Cataluña haya sentido en el pasado veleidades nacionalistas. La mayoría del pueblo de Cataluña desconoce su Historia y los que la conocen es a través de la Historia manipulada y tergiversada por el Romanaticismo, el catalanismo y el nacionalismo".
El inicio del proceso de formación de Cataluña se produjo con la Reconquista. No existe duda de que, propios y extraños, tenían conciencia entonces (siglos IX, X y XI de que la futura Cataluña formaba parte de Hispania. Carlomagno y sus sucesores respetaron en la Septimania y en la futura Cataluña el Forum Iudicum romano visigodo: "Caralemany i els seus immediats successors van crear un regim especial de privilegi, l'anomenat regim dels hispans. (Ferrán Soldevila en Historia de Cataluña).
Eginhard, secretario cronista de Carlomagno, se refiere repetidamente a la hispanidad de la futura Cataluña, con frases como: "Aquel mismo verano fue capturada Barcelona, ciudad de España" También el cronista Fontanelle se refiere a "Barcinonae, urbem Hispaniae".
Un concilio celebrado en Saint Gilles en 1092 declaraba que "Tarragona era, desde tiempos antiguos, la más noble de las metrópolis hispanas".
Los reyes francos, los papas y sobre todo los futuros catalanes, los condes de Barcelona, (incluidos los que serían reyes de Aragón) y los grandes cronistas de Cataluña tuvieron siempre clara la Hispanidad de las tierras y de los habitantes de Cataluña. No tenemos más que leer sus testimonios.
El mito, fábula y embuste del "Milenio de Cataluña" y todo el tinglado montado por nacionalistas. Cataluña no sólo no nació en el siglo X sino que ni el nombre existía. Se están inventando una Historia de Cataluña que será el hazmerreír de las generaciones venideras. Pero como tienen en sus manos todos los poderes, el pueblo recibe todas sus mentiras como realidades que han de admitir.
Castilla y Cataluña. Dónde se cimienta la grandeza de Castilla. ¡Muy importante!: en Castilla no cuaja el feudalismo, en Cataluña, sí. Con Jaime i , dejará de ser feudal.
Los cátaros culpables indirectos de la pérdida del Rosellón que era español desde el reinado de los visigodos. ¡Seis siglos y medio! Y concluía el sueño de un reino catalano-aragonés-occitano iniciado un siglo antes.
IV) - EL ONCE DE SEPTIEMBRE DIADA CATALANA. Creen celebrar, una batalla contra España (por cierto, batalla perdida, como todas...)
El edicto de nueva Planta y el resurgir de Cataluña. El "once de septiembre" y ¡el summum de la manipulación de la Historia por los catalanistas! Lo que sería el origen de la prosperidad y despegue de Cataluña tras tres siglos de decadencia, presentado como el punto de partida de la "opresión sobre Cataluña".
a)Los catalanes se levantaron en armas en nombre de España para defender la libertad de todos los españoles.
b)No hubo enfrentamiento entre regiones.
c)No hubo el menor asomo de cantonalismo, ni intento de segregación de ningún género.
d)Ningún ejército español (o castellano) tomó Barcelona.
e)Los vencedores no intentaron destruir una supuesta “identidad nacional catalana”.
f)No se prohibió la lengua catalana.
g)No despertó la menor reacción “nacional” catalana como respuesta a una inexistente agresión españolista.
e)Supuso el fin de una estructura estatal arcaica y el inicio del despegue económico de Cataluña.
h)No convirtió en mártir a nadie.
Este link es interesante al respecto: http://familiaff.wordpress.com/2007/09/11/%C2%BFpor-que-no-nos-cuentan-la-verdad/
V) - LE SENYERA CUATRIBARRADA ES CATALANA.
Falso.
La bandera ("la senyera"), el escudo cuatribarrado. Origen de ambos. ¡Más fábulas, más mitos, más embustes de los catalanistas! Los investigadores serios, hoy en día, están de acuerdo en que la historia que cuentan los nacionalistas catalanes sobre el origen de la bandera cuatribarrada -la conocida historia del Rey Carlos el Calvo marcando con sus dedos ensangrentados las barras en el escudo del conde Wifredo el Velloso- es una patraña, y que el verdadero origen de las cuatro barras es totalmente distinto y, además, no está en Cataluña sino en Aragón.
VI) - JAIME I FUE UN REY CATALAN.
Falso.
Y hace años que la manipulación y la falta de rigor que ha llevado a muchas editoriales catalanas o residentes en Cataluña a modificar y falsear la Historia, en general y en libros escolares en particular. Hablando, entre otras lindezas del rey de Cataluña, ser fantástico e inanimado que podría formar parte de la saga de Dysney sino fuera algo tan peligroso para transmitir a las nuevas generaciones, que lo aprenden como verdad absoluta. Nunca hubo un rey de Cataluña, es como hablar hoy del rey Bush, le podrán llamar como quieran pero es un presidente, de igual modo Cataluña nunca tuvo un rey pues era un condado y como tal tuvo Condes.
Si se aportan premisas falsas, el resultado no puede ser la verdad. Por ello todo historiador ha de ceñirse sin equívoco alguno a aportar hechos ciertos si después la historia ha de ser exacta y verdadera.
Cuando se narra la historia de la conquista de Valencia es necesario citar a los pueblos de la Corona de Aragón que capitanearon y fueron el alma de la citada reconquista. Pero al hablar de Aragón y Cataluña, la gente mentalmente piensa que entonces eran lo que son hoy ambas regiones, es decir, Aragón las tres provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel, y Cataluña las cuatro que hoy la conforman. Si ponemos esa premisa, nos saldrá la historia falsa, porque en el año 1238 Aragón no era lo que hoy es, sino más, y Cataluña no era lo que hoy conocemos, sino mucho menos.
Así, Ramón Berenguer se titulaba príncipe de Aragón, marqués de Lérida, marqués de Tortosa y conde de Barcelona. Y siendo esos títulos de marqués de mayor categoría que el de conde, quedaba ya imposibilitado que estuvieran sometidas al condado de Barcelona; porque ésto en la Edad Media era tan riguroso como hoy es en el ejército, donde un capitán no puede estar sometido a las órdenes de un simple cabo.
Y así estaban integradas en el Reino de Aragón, sin discusión, cuando Valencia fue conquistada, por lo que las gentes que vinieron de Lérida y de Tortosa a conquistar Valencia y quedarse luego repoblándola, ni eran catalanes ni podían serlo jamás, sino aragoneses, por pertenecer al Reino de Aragón. Tan aragoneses como los que vinieron de Jaca, de Huesca, de Daroca o de la misma Zaragoza.
__________
Después de conocer tan bien a los catalanes, tras convivir con ellos, he comprobado con sorpresa que ni son más altos o rubios, ni más feos, ni más trabajadores, ni tampoco más ni menos dignos de nada especial que no merezcan otros.
Si no fuera porque la inmensa mayoría de los catalanes son personas decentes, una gran parte nada nacionalistas, y muchos menos independentistas extremistas, serían merecedores de muchos portazos en las narices.
Mientras tanto, unos cuantos, merced a la tremenda presión de la administración local nacionalista, el gran poder de los medios de comunicación convenientemente dotados, y la infamia constante de los nacionalistas adoctrinados, seguimos teniendo que aguantar tantas falsedades y afrentas a diario.
Verlo para creerlo.
El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
Albert Einstein
http://www.periodistadigital.com/foros/viewtopic.php?p=305211&sid=3aa325ac82f6350fa12b37b06210bd3c
lunes, 31 de agosto de 2009
31 de Agosto Santodominguito de Val, Martir, patrono de los infanticos de Zaragoza y niños de coro del mundo
SANTO DOMINGUITO DEL VAL, MONAGUILLO MÁRTIR (Libellus Primus ex sanguis contra judeorum)
Dominguito del Val nació en Zaragoza, la ciudad de la Virgen y de los Innumerables Mártires, el año 1243. Era rey de Aragón Jaime el Conquistador, vicario de Cristo en Roma, Inocencio IV, y obispo de Zaragoza, Arnaldo de Peralta. Media España estaba bajo el dominio de los moros y en cada pecho español se albergaba un cruzado.
Y un sábado al terminar de explicar la Ley el rabino, dijo: "Necesitamos sangre cristiana. Si celebramos sin ella la fiesta de la Pascua, Jehová podrá echarnos en cara nuestra negligencia".
"Arrimáronle a una pared, renovando furiosos en él la pasión del divino Redentor; crucificáronle, horadando con algunos clavos sus manos y pies; abriéronle el costado con una lanza, y cuando hubo expirado, para que no se descubriese tan enorme maldad, lo envolvieron y ataron en un lío y lo enterraron en la orilla del Ebro en el silencio de la noche."
jueves, 18 de diciembre de 2008
Biografía de Alfonso I El Batallador, Rey de Aragón
Biografía de Alfonso I El Batallador, Rey de Aragón
Introducción
Alfonso I, al margen de muchos hechos pintorescos que adornan su biografía, fue uno de los reyes aragoneses más relevantes, especialmente en lo relativo a la consolidación y expansión del reino.
El que pasaría a la historia como Alfonso el Batallador nace cerca de Siresa en el año de 1073, hijo del monarca Sancho Ramírez y su segunda esposa Felicia de Roucy.
Alfonso hereda el trono aragonés y navarro en 1104 al morir su hermanastro Pedro I sin sucesión (ya que los dos hijos de éste habían muerto también).
Es sabido que la educación de Alfonso el Batallador se desarrolla en el Monasterio de San Pedro de Siresa, en un ambiente extremadamente religioso, influido por el espíritu de cruzada, especialmente ferviente en la vecina Francia.
Esta educación va a marcar su vida cuyo eje central será la guerra contra los almorávides para expansionar su reino y el anhelo de servir a la cristiandad mediante la guerra sin cuartel contra el infiel.
En el plano político se trata de un rey de fuerte carácter, muy personalista, que toma decisiones en todos los ámbitos: militar, diplomático, religioso, etc.
También se ha especulado con su posible homosexualidad y su fuerte sentimiento misógino.
La otra circunstancia que también impregna su biografía es la de las continuas desavenencias con su esposa Doña Urraca, que sumirán a Castilla y León en una guerra civil durante casi dos décadas.
Hechos biográficos de la vida Alfonso el Batallador
Las guerras y conquistas contra los musulmanes
Alfonso, ya desde joven y siendo infante, participó en importantes misiones bélicas (como la conquista de Huesca por su padre en 1096).
Su idealista proyecto de cruzada contra los musulmanes le llevó a una continua carrera expansiva que tenía como objetivo la toma de Zaragoza y Lleida y más remotamente la salida al mar a través de Tortosa y Valencia.
Para ello contó con la ventaja de la debilidad militar de los almorávides en el Valle del Ebro, muy alejados de sus bases de Córdoba.
Las continuas batallas acometidas, saldadas casi siempre con victorias, le hizo merecedor del apelativo de Batallador.
El problema que generaron, sin embargo, estas rápidas conquistas fue la necesidad de atraer repobladores, ya que el joven reino no podía abastecer tan rápidamente de hombres y mujeres que poblaran y asegurasen las nuevas plazas tomadas. Ello le obligó a no sólo a conceder fueros muy ventajosos sino a atraer francos y mozárabes de Al-Andalus.
La larga serie de conquistas
Poco después de ceñirse la corona emprende la conquista de Ejea, Tauste, Fitero, Cascante y otras poblaciones de lo que hoy es georgráficamente Las Cinco Villas de Zaragoza y Navarra.
En 1118 hace su más importante conquista, la de la populosa y próspera ciudad de Zaragoza, conviertiéndola en capital del reino de Aragón. Para ello contó con la ayuda de algunos ejércitos franceses que acudieron a la llamada del papa que proclamó los beneficios de cruzada a quienes participaran en la toma de la ciudad, según un concilio celebrado en Toulouse.
Con la gran metrópoli zaragozana cae todo un extenso territorio que le permite avanzar hacia el oeste y el sur, tomando importantes ciudades como Tudela, Tarazona, Borja, Épila, Calatayud, Alhama, Ariza o Daroca, además de repoblar Soria.
La marea cristiana provocó la reacción almorávide que envió un importante ejército para contrarrestar el avance aragonés, pero fue nuevamente vencido en la importante y célebre batalla de Cutanda.
La frontera aragonesa desciende progresivamente hacia el sur, siendo reconquistadas las cuencas de los emblemáticos ríos Jalón y Jiloca rebasando el actual límite provincial de Zaragoza camino ya de Teruel (llega a asentarse en Monreal).
Su siguiente objetivo militar es Lleida, pero su conquista se trunca por la oposición del conde de Barcelona Ramón Berenguer III en 1123.
La expedición a Andalucía de 1125-1126
Si no fueran suficienten tantas conquistas, Alfonso decidió hacer una incursión al corazón de la Andalucía musulmana a través de Teruel y tierras levantinas y andaluzas, alcanzando Málaga y Granada, llegando a las playas de Motril, donde según cuentan metió su caballo en las aguas del Mediterráneo. La expedición se saldó con una intermitente labor de castigo y destrucción y la recogida de mozárabes para repoblar Aragón.
Su matrimonio con Doña Urraca
Al rey Alfonso VI, tras la muerte de su hijo varón Sancho en la batalla de Uclés, sólo le quedaban sus hijas Teresa y Urraca, frutos de sus relaciones con Jimena Muñiz, la primera, y del matrimonio con la reina Constanza de Borgoña, la segunda.
El rey leonés concertó la boda de Urraca con Alfonso I de Aragón para hacer frente al amenazante poder almorávide que había llegado a la Península unas décadas antes y cuyo fanatismo y arrojo guerrero ponían en peligro a la cristiandad hispana.
La boda se celebra en 1109 y en las capitulaciones matrimoniales se establece que el aragonés actuaría como rey de Castilla.
En esta decisión va a surgir uno de los grandes conflictos civiles sufridos en la España cristiana de la Edad Media.
Mientras Alfonso desea ejercer, con todos los predicamentos, el control del reino castellanoleonés, numerosos nobles gallegos se revelan en favor de los derechos sucesorios de Alfonso Raimúndez, hijo de Urraca y su anterior esposo, Don Raimundo de Borgoña. El Batallador acude a Galicia y vence a la nobleza gallega en el castillo de Monterroso.
A este primer conflicto se suman las continuas desavenencias políticas y personales entre ambos cónyuges, por su difícil carácter, lo que provoca una incesante suerte de conflictos bélicos entre los bandos de seguidores de Urraca y su hijo y los ejércitos del Batallador.
Esta guerra civil, salpicada de traiciones y cambios de bando de numerosos personajes relevantes de la época, se asemeja a un relato literario de ficción o de aventuras por los hechos tan rocambolescos que acontecen en un breve lapso de tiempo.
Para conocer más detalles de estos acontecimientos, visite la página dedicada a:
Doña Urraca
Este sangriento conflicto entre cónyuges, reyes y reinos se ve interrumpido por breves lapsos de paz, acuerdos y reconciliaciones que rápidamente vuelven a dejar paso a los enfrentamientos.
Algunos miembros de la Iglesia partidarios de Alfonso Raimúndez (el que luego será Alfonso VII) presionan al Papa para anular este matrimonio so pretexto de su consanguinidad por ser los dos biznietos de Sancho el Mayor.
La anulación papal se hace efectiva en 1110, que llegó a excomulgar a los monarcas por no cumplir con la separación en un primer momento.
En 1114, convencido de que la unificación por vía matrimonial del reino de Castilla y León con el de Aragón no sería viable, dada las diferencias con su esposa y la predilección castellanoleonesa por su hijastro Alfonso Raimúndez, decide repudiar a Urraca y centrarse más en su afán conquistador contra los musulmanes, aunque sin abandonar completamente su pugna por Castilla.
En los años sucesivos firma dos tratados de paz con su exesposa, hasta que los interminables conflictos con Castilla terminarán definitivamente entre 1126 y 1127, con la Paz de Tamara.
En 1126, de nuevo, los ejércitos aragoneses de Alfonso el Batallador están a punto de enfrentarse a los de Alfonso VII, que recién muerta su madre Urraca ha sido proclamado rey. La batalla, que iba a celebrarse en tierras palentinas, no llega a iniciarse gracias a la intervención de las autoridades eclesiásticas de ambos reinos que exigen no derramar más sangre cristiana en este conflicto civil y poner todas las energías en la conquista de la España mora.
Fruto de este acuerdo se firmarán las Paces o Pacto de Tamara (Tamara de Campos) en 1127. En él, Alfonso I El Batallador renuncia al empleo del título de emperador, que llevaba adjudicándose desde su boda con Urraca.
Además, Aragón cede los territorios castellanoleoneses todavía en manos del Batallador como consecuencia de las guerras del siglo XII.
Por su parte, León y Castilla devuelven a Aragón los territorios conquistados a partir de las batalla de Atapuerca (1054) y la muerte de Sancho el de Peñalén en 1076, lo que supone la entrega de Vizcaya, Alava, Guipúzcoa, Soria, San Esteban de Gormaz, parte de la provincia de Burgos (Belorado y La Bureba, hasta cerca de Burgos) y La Rioja.
El problema sucesorio
Alfonso sólo estuvo casado con Urraca pero no tuvo descendencia. Así, en 1131, siguiendo su modo de pensar en términos piadosos y de cruzada, redacta un peculiar y extraño testamento repartiendo su reino entre las órdenes militares del Temple, Santo Sepulcro y San Juan del Hospital.
Como rey guerrero, su muerte no pudo sobrevenir de otra manera que no fuera por las armas. Efectivamente, Alfonso fallece consecuencia de las heridas sufridas en el asedio a Fraga en el año 1134.
Los nobles consideran irrealizable el testamento, pues las órdenes militares aludidas no pueden acometer el gobierno, por lo que no reconocen los deseos del monarca fallecido y el reino se vuelve a fragmentar, después de medio siglo, en Aragón y Navarra. Aragón pasa a manos de Don Ramiro el Monje, hermano del fallecido, que reinará como Ramiro II. Navarra, por su parte, es entregada a García Ramírez "El Restaurador".
Contexto Artístico durante el reinado de Alfonso I el Batallador
Los años del reinado de Alfonso el Batallador son la continuidad de las gloriosas décadas finales del siglo XI donde en Aragón se construye ya en un románico pleno de gran perfección arquitectónica y escultórica.
Por su parte, la participación de Alfonso I en la política castellanoleonesa va a servir para que el románico aragonés penetre hacia Castilla, como queda patente en Segovia, ciudad preferida por Alfonso, donde en la iglesia de San Millán se reproduce la planta de la catedral de Jaca (a escala menor) o en numerosos detalles arquitectónicos y ornamentales de muchas de las iglesias de la provincia.
En tierras sorianas, esta influencia se deja notar en otros tantos lugares, pero es especialmente notable en ciudad de Ágreda.
En cualquier caso y al margen de este periodo de inestable unión de los dos reinos, las influencias mutuas entre el románico castellano, navarro y aragonés van a ser intensas durante todo el periodo románico (hasta comienzos del siglo XIII), donde la itinerancia de talleres va a ser muy frecuente y las fronteras entre reinos, muy permeable.
Tal día como hoy en 1118 entraba Alfonso I y conquistaba Zaragoza a los moros Es mi homenaje particular al mejor rey que ha tenido Aragón
viernes, 28 de noviembre de 2008
CAESARAUGUSTA

CAESARAUGUSTA
Caesaraugusta fue fundada por Octavio Augusto con veteranos de las guerras cántabras, licenciados en las legiones IV Macedónica, VI Victrix y X Gémina en las proximidades o directamente sobre el núcleo urbano sedetano, tradicionalmente conocido como Salduba.
Tenía una extensión de 47 Ha. y el trazado típico rectangular dividido en cuatro regiones por el cardo y el decumano. No se pueden saber muchos datos de esta época pues la ciudad actual está superpuesta a la romana.
La ciudad fue ubicada en un lugar de excepcional importancia estratégica, situado en un cruce de caminos naturales que permitían, y permiten aún hoy, un fácil acceso hacia el área pirenaica y hacia la Meseta, además del propio eje fluvial.
La fecha de fundación es aún desconocida. Hay varias afirmaciones que hacen suponer que la ciudad de Caesaraugusta fue fundada entre los años 24 y 19 a.C., como la de A. Beltrán que propone que fue fundada el año 19 a.C., o C. de Grant y García Bellido que suponen fue entre el 15 y el 14 a.C.
Los romanos ubicaban mansiones donde antes hubiera una infraestructura viaria indígena, esto se deduce de que la mayoría de ellas están ubicadas en establecimientos habitados antes de la conquista de Roma. Entendiendo por mansión un albergue de etapa oficial del cursus publicus sobre un itinerario importante, provisto de aprovisionamientos y situadas a una jornada las unas de las otras, afirmamos que una de ellas se encuentra en la colonia romana de Caesaraugusta. Esta afirmación se basa en que en las rutas De Italia in Hispanias y Ab Asturica Terracone figura como mansio, no como comienzo o final de una calzada.
A la fundación y desarrollo de esta ciudad contribuyeron y siguen contribuyendo las vías de comunicación. La importancia de esta encrucijada de caminos se remonta a su antecesora Salduie. A finales del s. II a.C. Caesaraugusta se convierte en centro administrativo y capital del conventus lo cual hace que sus vías de comunicación mejoren aún más. La comunicación fluvial de la cual apenas tenemos datos fue también muy importante y muy usada en esta época.
VESTIGIOS DE LA ÉPOCA ROMANA
Entre los restos que hoy conservamos podemos citar los dos fragmentos de la muralla del s. II d.C. El uno forma parte de la fábrica del convento del Santo Sepulcro, y el otro, exento, se halla en la plaza de las catedrales, muy cerca del Ebro. Ambos fragmentos presentan fuertes cubos defensivos.
También continúa en pie el anfiteatro, junto a la calle de la Verónica.
Se han encontrado restos también de ánforas, restos de muros de grandes dimensiones, numerosos epígrafes, esculturas y piezas numismáticas. Entre los mosaicos encontrados son de gran importancia los que representan a Baco y Orfeo. Estos mosaicos fueron hallados en el subsuelo de la ciudad.
Frente a la plaza de La Seo fue descubierta la cloaca, también al remodelar la plaza se hallaron restos de muros que se supone fuesen las termas pues su emplaza-miento fue racional, pudiendo recibir las aguas necesarias del río Huerva y pudiendo echarlas al foso de la ciudad o a la cloaca.
De la ciudad cristianorromana se conservan dos sarcófagos de mármol en la cripta de la iglesia de Sta. Engracia.
Se ha demostrado que hubo un puente sobre el Gállego en Zaragoza, pero no quedan restos. Galiay vio uno de sus machones y Carrillo afirma que existe el estribo de la margen derecha unido al puente actual. Por esta ruta llegan a Caesaraugusta los caminos procedentes de las Galias y de Ilerda y Osca.
La fundación de Caesaraugusta y la red de vías que Augusto configuró para su desarrollo y necesidades políticas estratégicas de la colonia, exigen la construcción de un puente sobre el Ebro. No conservamos nada del mismo sino su emplazamiento, pues debido a la gran cantidad de reparaciones y modificaciones el puente ha perdido todo lo que tenía de romano. Algunos documentos afirman que el puente en sus inicios no fue de piedra como su nombre hoy nos dice, sino que fue de madera.
EL CRISTIANISMO
Hay una serie de tradiciones que atribuyen la introducción del cristianismo en Hispania al apóstol Santiago y a los llamados Varones Apostólicos.
Hay dos tradiciones que hablan de Santiago Apóstol. Una supone un traslado de los restos mortales del apóstol a Hispania, y otra que defiende la presencia de Santiago en la península y más concretamente en Zaragoza, en donde haría erigir un templo a María. La investigación actual, incluídos los especialistas católicos no concede a ninguna de ellas credibilidad debido a que la noticia más antigua de la predicación de Santiago se halla en el Breuiarium Apostolorum, documento redactado hacia el año 600.
En relación con la tradición pilarista, el primer documento que la atestigua es aún más tardío. Se trata de un manuscrito de fines del s. XIII en el que se dice que Santiago recibió, por mediación del Espíritu Santo, el encargo de Cristo de predicar la buena nueva en Hispania. Antes de emprender el camino, María le solicitó que erigiera una iglesia en aquel lugar de la península en el que más adeptos consiguiera.
El documento carece de todo valor histórico, la primera mención a un templo de Santa María en Zaragoza data del año 987.
La predicación de Pablo en Hispania que posiblemente, aunque muy improbable, tuviera lugar, no ha dejado huellas en las tradiciones cristianas peninsulares. El apóstol manifiesta en su carta a los romanos sus intenciones de dirigirse a Hispania. Sin embargo, los planes de Pablo fracasaron, a pesar de ello Pablo fue el que hizo posible la difusión universal del cristianismo, extrayéndolo de su contexto puramente judío y adecuándolo a la mentalidad clásica.
Algunas autoridades como Jerónimo, Atanasio y otros afirman la venida del apóstol. Sin embargo, si así ocurrió, sus resultados debieron ser muy pobres, pues no quedó recuerdo de sus predicaciones ni ninguna comunidad reivindicó su origen paulino. Las opiniones eran diversas, unos creían que Pablo desarrolló una labor evangélica en Hispania, otros como el papa Gelasio, a fines del siglo V, opinaba lo contrario, que a pesar de sus deseos el apóstol no vino.
Parece lógico pensar que la difusión de esta religión en Hispania se produjera como en el resto del Imperio. Esta teoría nos lleva a pensar que el cristianismo proliferó a partir de conversos que por razones diversas se trasladaron al lugar en cuestión y difundieron con éxito sus creencias. Entre los agentes de este proceso hay que subrayar el importante papel jugado por los soldados y comerciantes.
En el conjunto de las religiones practicadas contemporáneamente el cristianismo presenta caracteres particulares. Se singularizó por su monoteísmo exclusivista y por su actitud decididamente proselitista, a la par que desarrollaba un sistema de organización basado en asambleas (ekklesiai en griego, término del que deriva iglesia) estructuradas jerárquicamente.
Muchos investigadores han defendido hasta hace algún tiempo un origen prepon-derantemente africano para el cristianismo hispano, teroría que, a pesar de la aceptación alcanzada, está siendo hoy revisada en beneficio de un origen más diversificado. Parece más verosímil pensar que fueran creyentes llegados de las diferentes regiones del Imperio que mantenían contactos con la Península y que se habían cristianizado más rápida e intensamente, quienes difundieran estas creencias en Hispania.



